Los ogros no devuelven el saludo
pero espían, detrás de la pared,
tu lento caminar hacia un lenguaje
de sílabas y sábanas
que a nadie más incumbe;
y a veces algo cruje al otro lado
de la línea, un suspiro
entrecortado y nada, carne roja;
hay hombres en el fondo de los pozos
y hay pozos en el fondo de los hombres,
tres puntos suspensivos como única
respuesta.
I.C.
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